Buscar pareja: por qué elegimos a una persona y no a otra
En ocasiones nos preguntamos por qué al buscar pareja nos hemos enamorado de una persona y no de otra, si realmente lo que el otro nos despierta es amor u otro tipo de sentimiento, o por qué nos enamoramos de quien nos ignora y no sentimos nada por alguien especial que nos dedica toda su atención.
Elección de pareja: por qué elegimos a una persona
Según el Psicoanálisis, amamos al otro por la necesidad de satisfacer nuestras necesidades, deseos y frustraciones. Por ejemplo, aquellas personas que no han recibido la atención requerida por parte de sus padres, en su presente tenderán a buscar pareja en quién pueda llenar este "vacío de atención".
Otras teorías Conductuales se centran en los miedos y carencias que tenemos (miedo al fracaso, a sufrir, a la soledad, al rechazo, necesidad de valoración, baja autoestima…) que nos conducen a buscar pareja en aquellas personas capaces de silenciar nuestro malestar.
Ambos enfoques tienen algo en común, y es el creer que la mayoría de personas no amamos de forma saludable ni escogemos libremente a quien amar.
Elegir pareja: el enamoramiento
Cuando comienza una relación, existe una primera etapa de enamoramiento que nos aleja de la realidad. En esta etapa se tiende a idealizar a la persona amada. Creemos que podemos modificar al otro con la fuerza del cariño y pasamos por alto aspectos que no nos gustan de la relación. Asimismo, se da una supresión del yo con la que nos olvidamos de nuestros deseos, metas y aspiraciones, ubicándolas en un lugar inferior al “nosotros” de la pareja.
Elegir pareja: amor como dependencia
Una persona puede estar muy bien consigo misma pero sentir que le falta alguien con quien compartir su vida. Así, busca el amor y lo encuentra. La necesidad no es obsesiva ni enfermiza, es sólo necesidad. Cuando ésta es realmente intensa y resta fuerzas para afrontar la vida es cuando podemos hablar del amor como dependencia.
Elegir pareja: amor sano
Los expertos suelen decir que al buscar pareja, se encuentra el amor verdadero en aquel que se gesta de un modo lento y progresivo; requiere paciencia para aceptar al otro tal cual es; exige además la madurez suficiente para conocerse y quererse a uno mismo también, de modo que la unión con el otro no nos haga desaparecer como individualidad. Es el amor puro y libre, que está presente en las relaciones sanas.
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